Fibrosis Quística es una enfermedad milenaria, se han encontrado escritos haciendo referencia a ella como uno del siglo XVI que se dice: “pobre niño aquel al que al besarle su frente sabe a sal, un embrujo a caído sobre el y no tardará en morir”.
Sin embargo en la actualidad los avances científicos nos dan un panorama esperanzador.
Nosostros consideramos que un beso es una prueba de afecto, una forma de expresar cariño a alguien. Este acto de amor es también la manera más simple de detectar una enfermedad grave la Fibrosis Quística.
Es una enfermedad mundial originaria de países caucásicos pero ya se encuentra en todas las razas y puntos geográficos.
Es una enfermedad congénita, de carácter autosómico resecivo es decir se requiere de 2 padres portadores para que el hijo tenga 1 de 4 probabilidades de tener la enfermedad. Se conocen mas de 1400 mutaciones, pero en el 50% al 60% de los casos se reducen a unas 30 mutaciones siendo la mas común la Delta F 508.
Es importante mencionar que no es contagiosa sino hereditaria y los padres no debemos sentirnos culpables por estas cuestiones de azares de la naturaleza.